Vistas de página en total

lunes, 25 de abril de 2016

Jesús no da un mandamiento nuevo:que nos amemos los unos a otros.Ya no debe ser amar a Dios
 solamente sino amarse entre nosotros, como hermanos.El amor debe ser nuestra identidad como cristianos y debe ser desinteresado, sin condiciones y pleno.La novedad de los que seguimos a Jesús es amar a aquel que quizá no merece ser amado, aquel que delinque, que fastidia, que difama, que lleva la contra.A aquel, amarlo.
Jesús nos dice"Como yo los he amado", claro, como Él nos amó, sin límites, sin importar nuestros pecados.Debemos soportar el daño que nos causen en silencio como Jesús soportó la humillación, el dolor y la injusticia, muriendo en la cruz por nuestra salvación, en la obra de amor más grande.El silencio nos da paz interior.Solo debemos pedirle a Dios que nos perdones y se apiade de nosotros y entregarle todo aquello que nos lastima y molesta.
En este año de la Misericordia, establecido por el Papa Francisco, vivamos para amar y perdonar porque solo amando a los hermanos podemos amar a Dios, ya que nuestro amor a Dios, se manifiesta en cuestiones humanas.Vivamos amando, como verdaderos cristianos que buscan poner un pedazo del Cielo, que es un estado y no un lugar, en este mundo enfermo y carente de ese amor que tan bien nos hace.Demos gracias a Dios por permitirnos acercarnos a dialogar con aquella persona que tenemos distancia, cuestiones por resolver, para oxigenar el espíritu de lo único valioso:el amor.

Luciano Ariel Medina.

No hay comentarios:

Publicar un comentario