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lunes, 23 de mayo de 2016

Moniciones para la Procesión de Corpus Christi.

1)Te adoramos y te reconocemos presente en medio de nosotros como SEÑOR DE LA PAZ.
Señor de toda la paz. No la paz que ofrece este mundo.Tu paz, Señor, es la paz integral, la que el ser humano anhela desde las más remotas épocas de la historia, la paz universal, la paz del alma, la paz respecto a los demás y la paz contigo.
Cuando vinieron a apresarte en Getsemaní le dijiste a Pedro: “Deja la espada porque el que a espada mata a espada muere”. Y también habías dicho a tus discípulos: “pues yo les digo, amen a sus enemigos y rueguen por los que los persigan”…“porque si aman a los que los aman ¿qué recompensa tienen? No hacen eso mismo los pecadores?)
 Contemplarte en el signo Eucarístico en medio de nosotros es contemplar tu soberanía de paz por sobre las turbulencias del corazón humano. Es como si nos dijeras a cada uno de nosotros: “vengo para que tengan paz y la tengan en abundancia”. Sentimos como si nos estuvieras diciendo ahora: “Les doy mi gracia para que sean soberanos pacíficos sobre la violencia y el odio, para que sean apoderados de la armonía y la concordia.
 Cristo Jesús aquí presente llena de paz mi corazón.
 Cristo Jesús, aquí presente, eres ánimo y fortaleza en nuestro caminar.



 2)Te adoramos y te reconocemos presente en medio de nosotros como SEÑOR DE LA SUPREMA BONDAD.
Cuando nosotros éramos enemigos tuyos, tú diste la vida por nosotros. Tú demostraste a través de innumerables hechos y palabras, que tu vida fue derramamiento de bienes sobre los débiles y esclavos; y no acaparamiento a tu favor. En aquella ocasión en la que todos deseaban escucharte pero tenían hambre, multiplicaste los panes de tal manera que “Todos comieron hasta saciarseCuando faltaba vino en aquella familia de Caná, les regalaste el vino para que experimentaran que Dios, cuando ama, lo hace de forma sobre abundante.Tu te hiciste pan para darnos vida y para que no necesitáramos otro alimento en este mundo que Tú mismo.
Te reconocemos poderoso en generosidad en medio de este mundo nuestro tan lleno de codicia y ambicion Te pedimos a Ti Jesús, aquí presente en la Eucaristía que nos libres del pecado de avaricia. Que nos libres de creer que con acumular bienes seremos mejores y más felices.
Cristo Jesús aquí presente ayúdame a buscar “ser”, no tener.
Cristo Jesús, aquí presente, eres ánimo y fortaleza en nuestro caminar.


3)Te adoramos y te reconocemos presente en medio de nosotros como el SEÑOR DE LA ENTREGA AMOROSA por todos.
Te recordamos como el que sufrió y padeció por causa del amor. No tuviste miedo a exponer tu cuerpo a los azotes, a que te clavaran los pies y las manos, o que atravesaran tu costado con la lanza, porque sabías que ese supremo acto de amor sacrificial iba a ser el instrumento con el que el Padre mostraría al género humano su supremo poder sobre el mal, el pecado y la muerte. Supiste lo que implicaba rescatar al ser humano de sus esclavitudes y miserias, pero te abandonaste a la Voluntad del Padre para nuestra Salvación.
Tú advertiste a todas las generaciones de seres humanos: “No teman a los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma. Teman, más bien, a aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo”
Cristo Jesús aquí presente implántate en mi corazón.
Cristo Jesús, aquí presente, eres ánimo y fortaleza en nuestro caminar.


4)Te adoramos y reconocemos presente en medio de nosotros como el SEÑOR DE LA BENEVOLENCIA ABSOLUTA .
Tu señor, eres el máximo soberano.Eres el que actúa en permanente reconocimiento de nuestro valor como personas, independientemente de nuestros bienes y cualidades. Nos has creado porque has querido hacernos co-partícipes de una comunidad de amor contigo. ¡Qué grande es tu benevolencia para con nosotros!
Con el Padre y en comunión con el Espíritu Santo crearon al ser humano para conformar una comunión de vida y de amor eternos. Y nunca tuviste al hombre como enemigo, sino siempre como amigo.
Te reconocemos poderoso en benevolencia en medio de este mundo nuestro tan lleno de envidias y espíritu de competitividad. La envidia carcome a la solidaridad y al amor.
Y te agradecemos porque tu presencia en la Eucaristía nos empodera  para quitar todo género de envidia o de celos en nuestro corazón.
Nuestro profundo agradecimiento porque tu presencia eucarística es fuerza y vigor para ser auténticos hijos de la generosidad y la colaboración con los demás.
Cristo Jesús aquí presente quita toda envidia de mi corazón.
Cristo Jesús, aquí presente, eres ánimo y fortaleza en nuestro caminar.



5)Te adoramos y reconocemos presente en medio de nosotros como el SEÑOR DE LA PUREZA.
En aquel sermón del monte nos lo dijiste a todos: “Bienaventurados son los limpios de corazón porque ellos verán a Dios" “Porque de dentro del corazón del hombre salen las malas intenciones, eso es lo que hace impuro al hombre”.
Al mismo tiempo que nos exhortabas a ser limpios de corazón les recriminaste a los fariseos tener dos caras:“¡ay de ustedes que por fuera parecen justos pero por dentro están llenos de hipocresía y de iniquidad!”
Te agradecemos porque tu presencia en la Eucaristía nos empodera para ser limpios por dentro y por fuera.
Nuestro profundo agradecimiento porque tu presencia eucarística es fuerza y vigor para ser auténticos hijos de la pureza y de la limpieza de corazón.
Cristo Jesús aquí presente purifica mi corazón.
Cristo Jesús, aquí presente, eres ánimo y fortaleza en nuestro caminar.


6)Te adoramos y reconocemos presente en medio de nosotros como EL SEÑOR DEL AMOR SIEMPRE NUEVO Y RENOVADO.
Tú nos advertiste: “Ancho es el camino que lleva a la perdición y ¡qué estrecho es el camino que lleva a la vida!Y También dijiste:“Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se desvirtúa con qué se salará la masa"Y nos mandaste tener la iniciativa en el amor, antes que esperar –pasivamente- que otros nos amen: “lo que quieran que otros hagan por ustedes, háganlo también ustedes”, nos dijiste en una ocasión.
Tú nunca te quedaste quieto al ver la humanidad necesitada de guía y salvador. Sabías muy bien que “El buen pastor da su vida por las ovejas” y es el primero en salir del corral para ir a buscar a la oveja perdida Tu no te quedaste tranquilo sino que fuiste activo en la entrega de tu vida hasta la última gota. Tú tomaste la iniciativa de sacrificarte amorosamente por los esclavos y perdidos: “Nadie me quita la vida, yo la doy voluntariamente”, fueron tus palabras.
Cristo Jesús, aquí presente, moviliza mi corazón.
Cristo Jesús, aquí presente, eres ánimo y fortaleza en nuestro caminar


7)Te adoramos y reconocemos presente en medio de nosotros como EL SEÑOR DE LA HUMILDAD.
Tu nos lo dijiste claramente: “El hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos”.Y como dice tu Palabra, “siendo de condición divina, no retuviste ávidamente ser igual a Dios” sino que te despojaste de ti mismo, tomando condición de esclavo y haciéndote semejante a nosotros los hombres.
Te pedimos a Ti Jesús, aquí presente en la eucaristía que nos libres del Pecado de la soberbia y la vanidad, y nos enseñes a ser humildes servidores del amor, como vos.
Cristo Jesús aquí presente haz humilde a mi corazón.
Cristo Jesús, aquí presente, eres ánimo y fortaleza en nuestro caminar.